Las marcas comerciales son “todo signo susceptible de representación gráfica que sirva para distinguir en el mercado productos o servicios
El registro de una marca comercial concede a su dueño el derecho exclusivo de utilizar dicha palabra o logo en el mercado para los productos o servicios que han sido concedidos. Así, si no se registra una marca comercial no se podría impedir que terceros utilicen dicha palabra o logo o, incluso, lo registren a su nombre.
Las marcas comerciales deben ser solicitadas y registradas ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI).
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Las marcas comerciales tienen una duración de diez años desde la fecha de su concesión. Este registro puede renovarse indefinidamente por períodos de 10 años.
En Chile, se reconocen las marcas comerciales denominativas (palabras); mixtas (palabras y logos); etiquetas (solo logos); sonoras (sonidos) y frases de propaganda (frases publicitarias)
Las marcas comerciales se clasifican en 45 clases, establecidas por El Clasificador Internacional de Niza. Las clases 1 a 34 protegen productos, mientras que las clases 35 a 45 protegen servicios.
Las marcas comerciales son territoriales, es decir, tienen efectos exclusivamente en el país que se solicitan y registran.
Las marcas comerciales sólo protegen la palabra o logo registrado respecto de aquellos productos o servicios para los cuales se solicitó y concedió.
No puede modificarse una marca comercial registrada. De esta manera, si el nombre o el logo ha cambiado sustancialmente es recomendable que se solicite y registre una nueva marca comercial.
La marca comercial, al igual que cualquier otro bien mueble, es susceptible de todo tipo de negocio jurídico, es decir, puede ser transferida, heredada, prendada, etc.
Sólo puede “perderse” una marca comercial porque no ha sido renovada dentro del plazo exigido por la ley o bien, porque ha sido anulada por INAPI en virtud de una demanda de nulidad de un tercero.